Mil y una historias en Los Jardines de la Granja: Los Baños de Diana

4/26/2013

Una de las cosas que más nos gusta hacer los fines de semana es dar un paseo por los Jardines del Palacio de La Granja. La cantidad de horas que habremos pasado tratando de sorprender a alguna hada rezagada, jugando al escondite entre los árboles o buscando nuevas rutas al "Mar". Pero con lo que más disfrutan las niñas es con las historias que les contamos mientras paseamos.

Y es que Los Jardines guardan un montón de secretos que harán disfrutar a pequeños y a mayores. Algunos se basan en la mitología, otros en la Historia y otros los hemos ido descubriendo poco a poco, caminando. Mis hijas ya son unas grandes expertas y ahora queremos compartirlo para que todos los que se animen a venir por aquí puedan adentrarse sin temor en el "Laberinto Interminable", tener una charla con las Musas, o salvar a Andrómeda del Dragón.

Hoy paseando, llegaremos hasta la fuente de los "Baños de Diana"

Los Baños de Diana

... Diana era una diosa que... - Mamá, que es una diosa - (mal empezamos)

... Diana era una princesa a la que le encantaba cazar y dar largos paseos por el campo acompañada únicamente por  las ninfas,  que son hermosas hadas que habitan en los bosques. En los días calurosos le gustaba darse un baño en el río para refrescarse mientras sus acompañantes vigilaban para que no la sorprendieran desnuda.


Diana, dispuesta a meterse en el agua
Un día, Acteón, un apuesto joven que se encontraba cazando por la zona, oyó risas y cantos, e intrigado se propuso averiguar de donde provenían. Grande fue su sorpresa cuando descubrió a Diana y a sus amigas dispuestas a darse un baño matutino. Le pareció tan hermosa, que se sentó a contemplar la escena mientras tocaba la flauta, tal vez para llamar su atención.

Acteón, ingenuo, observa la escena
Lo que no sabía Acteón es que a Diana no le gustaba nada, nada, nada que la miraran y además por las mañanas no solía estar de muy buen humor. Alertada por la música descubrió al cazador y se enfadó tanto que le convirtió en ciervo para que sus propios perros le dieran caza.

Si observais la fuente en el centro descubriréis a Diana  con las ninfas, preparándose para nadar en el río, sin darse cuenta aún de que están siendo observadas. Acteón está detrás, dispuesto a tocar la flauta, pero tal vez si le avisamos podemos evitar que Diana le transforme en ciervo.

¡Rápido, hay que decírselo! ¡Acteón, cuidado, deja la flauta y sal corriendo! - Uff! Esta vez hemos conseguido avisarle, si venís por aquí no se os olvide hacerlo a vosotros!

¿Qué será lo próximo que descubriremos? Tal vez porqué Apolo persigue a Dafne o quién ha convertido a todos esos señores en ranas. No os lo perdáis!

Besos, Cristina.

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